Lucha Indígena 79

lucha-indigena-79Conga, Kañaris, Quiruvilca: ¡no queremos minas!

Lucha Indígena No. 79 PDF

Culminó mesa de díalogo en Espinar || Loreto: sin mediación no hay consulta || Internacionales: España: Las mareas ciudadanas de protesta confluyen en un tsunami || EE.UU. : Avanza la lucha ambiental || 

Editorial: La lucha social avanza

(english below)

El Perú está en un mundo donde el problema central es el gobierno de las grandes empresas capitalistas que ahora se muestran no sólo como explotadoras del resto de la población sino como enemigas de la naturaleza, a la que atacan fieramente, llevando, entre otras cosas, a la exnción de la especie humana.

En nuestro país fuimos aplastados por 20 años de guerra interna, por eso estamos atrás de Ecuador y Bolivia.

Esa guerra sirvió a los opresores para asesinar muchos luchadores sociales que no tenían nada que ver con SL ni el MRTA. La guerra acabó por el combate campesino contra SL cuando éste lo atacó.

A parr de entonces el movimiento popular va resurgiendo poco a poco, uno de sus triunfos fue el encarcelamiento de Fujimori, aunque muchos de los genocidas como Alan García y generales en acvidad, están en libertad, a pesar de lo reclamado por la Comisión Interamericana de DDHH y la Comisión de la Verdad.

Poco a poco va resurgiendo el movimiento social peruano, que es la única fuerza capaz de mejorar la situación de nuestro pueblo. La vida nos muestra que las transformaciones no se consiguen mediante las elecciones sino mediante la lucha social.

De vez en cuando marean al pueblo con “elecciones”, que el sistema las ene bien amarradas, de modo que le sirvan para distraer al pueblo de su lucha directa y que se aboque a buscar arrebatar al poder de sus opresores para poner un gobierno que esté a su servicio. Como todavía el pueblo cree en las elecciones, la parcipación en ellas debiera servir para educar al pueblo en la verdad: Que estamos gobernados por las transnacionales y que ellas no permirán que el pueblo suba al poder. Que debemos luchar a través del movimiento social que es la única garana de alcanzar cambios. Que el Perú se gobierna en función de las necesidades de ganancia de las mencionadas transnacionales, aplastando al pueblo y a la naturaleza. Que por eso el Estado (Poder Ejecuvo, la mayoría del Poder Legislavo, las fuerzas armadas y policiales, el Poder Judicial, etc.) está plenamente al servicio de ellas.

Sin embargo el objevo de la llamada “izquierda” no es educar al pueblo en la verdad, sino usar las elecciones para entrar en el parlamento, sacrificando la verdad “por tácca”.

Sabemos que los reales gobernantes, las grandes empresas transnacionales, no van a permir que suba alguien que no acepte el gobierno de ellas. Para eso cuentan con todo el aparato publicitario mediante los medios de comunicación en sus manos.

Esto no niega que permitan que la izquierda llegue al parlamento como minoría, ni la actud posiva de algunos parlamentarios honestos como Verónika Mendoza, lo que naturalmente favorece al movimiento social aunque no sea lo determinante.

Repemos, la verdadera vía para lograr transformaciones posivas, es la movilización social, como hemos visto en las luchas contra la minería en Tambogrande, Ayavacay Huancabamba, Puno, Cocachacra, etc.

Cuando se ha logrado algunos avances, ha sido como resultado de las luchas sociales, como en Bolivia y Ecuador.

En el Perú hemos visto cómo ante el avance del movimiento popular quienes gobiernan han tenido que retroceder, haciendo la reforma agraria, reconociendo la legalidad de las rondas campesinas, emiendo la ley de presupuesto parcipavo, entre otras. El mandato de la OIT de consulta previa a los pueblos indígenas por cualquier cosa que afecte su territorio, que es ley peruana pues fue aprobada por el parlamento, ha sido caricaturizada por la “Ley de Consulta Previa” emida por el actual régimen, que dice que será el gobierno (sirviente de las transnacionales), quien diga la úlma palabra, que, como hemos visto, es “Conga va, sí o sí”. Sin embargo ni esta ley servil se cumple, no se consulta a las poblaciones indígenas, pues sería vergonzoso para el gobierno decir sí cuando la población ha dicho no. Durante los úlmos años la vanguardia de las luchas sociales del pueblo peruano fue Cajamarca con su lucha contra el proyecto Conga.

Ahora vemos el avance en la lucha de los hermanos Cañari donde no se ve a ninguna autoridad oficial sino a un dirigente comunal a la cabeza y donde se ha realizado un referendo en el que 95% de la población ha dado un rotundo NO a la mina.

En este caso el gobierno enemigo no puede culpar a una autoridad políca como lo hace en Cajamarca con Santos, reclamando que “no quiere dialogar”. El dirigente comunal Cañari repedamente ha manifestado que debe consultar a la asamblea pues es ella quien manda. También ha dicho que está dispuesto a dialogar y que eso significa que se discuta la principal demando de la población. ¡MINA NO! Otra diferencia es la convocatoria a referendo, lo que inexplicablemente no fue hecho hace empo por la autoridad regional anminera de Cajamarca. Afortunadamente los combaentes de Cajamarca están avanzando: Han convocado a referendo en las dos provincias que serían las más afectadas por el proyecto. Han recuperado terreno como guardianes de las lagunas, desenmascarando al gobierno “nacionalista” que impide ilegalmente, mediante la policía “peruana”, a los comuneros peruanos de la zona, usar las vías públicas, reservadas a los vehículos que portan la bandera azul y roja de la empresa imperial. Han demostrado la menra gubernamental que dijo que las obras de Conga se habían paralizado.

Han excluido del Comando Unitario de Lucha a Wilfredo Saavedra, quien luchó fieramente contra la convocatoria a referendo.

Un notorio avance en el desarrollo de un fuerte movimiento social en defensa del pueblo y de la naturaleza de nuestro país, fue la reunión el 17 de febrero en Pucará, Jaen, de comunidades de Piura, Lambayeque y Cajamarca.

Esperamos que el progreso de la lucha social connúe: Dando cada vez más pasos a la coordinación de las luchas entre sí. Avanzando hacia una democrazación cada vez mayor del movimiento, en que sea la colectividad la que mande y no los dirigentes. No desviando su acvidad central hacia campañas electorales.

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Editorial: The Social Struggle Is on the Move

Peru is part of a world whose central problem lies in government by big corporations. These have shown themselves to be not just exploiters of the rest of the populace but as genuine enemies of nature. They attack the environment with great fury in a way that is leading, among other things, toward the very demise of humanity.

For 20 years our country was crushed by a civil war that has put us far behind Ecuador and Bolivia. This war allowed the oppressors to murder many social activists who had nothing to do with either the Shining Path or the Túpac Amaru Revolutionary Movement. The war was ended by armed peasant resistance to attacks by the Shining Path.

Since that time, the popular movement has gradually gained strength and momentum. One of its victories was the jailing of former dictator Alberto Fujimori. Still, many other genocidal figures — such as Alan García and various generals still on active duty — remain at large, despite judgements by the Truth Commission and the Inter-American Commission of Human Rights.

The social movement is the only force in Peru capable of improving our people’s condition and, little by little, it is growing. Experience has shown that transformations do not come through elections but through social struggle. From time to time they confound the people with “elections”, which the system has sewed up in such a way as to distract from the direct struggle to sweep away the power of the oppressors. It also serves to keep in place a government in the service of big capital.

As the people still believe in the value of elections, any participation in them must be taken as an opportunity for public education. Electoral campaigns by social activists can open the people’s eyes to the facts that:

— We are governed by the transnational corporations, which are not about to allow the people to come to power.

— The social movement, as the only reliable means of instituting change, should be the vehicle for our struggle.

— Peru is governed in a way to ensure the profits of the transnationals, crushing the people and destroying nature along the way.

— For this reason the state (executive branch, armed forces, police, judiciary and the majority of legislators) are plainly in their service.

Nonetheless, the so-called left’s main focus has not been educating the people to the true situation but using elections to get into parliament, sacrificing truth on “tactical grounds”. We know that the country’s real governing power, the big transnational corporations, will not permit the rise of anyone who challenges their rule. To this end, they have the entire news-media apparatus in their hands.

This is not to say that they do not allow politicians of the left to enter parliament as a minority. We also do not deny the positive attitude of a few honest parliamentarians, such as Verónika Mendoza, which favors the social movement, although not in any decisive way.

To repeat, the social movement is the real way to bring about a positive transformation, as we have seen in struggles against mining in Tambogrande, Ayavaca, Huancabamba, Puno and Cocachacra, among others. Where advances have been achieved, they resulted from the social struggle, as in Bolivia and Ecuador. And in Peru we have seen the government obliged to retreat before the popular movement. It has undertaken agrarian reform, recognized the legality of the peasant patrols, and introduced the law of participatory budgeting, among other changes.

The International Labour Organization’s requirement of prior consultation with native peoples for any undertaking affecting their territory, which is law in Peru since approval by parliament, has been caricatured as the present government’s “Law of Prior Consultation”. According to this law, the government (i.e. the servants of the transnationals) will have the last word. And we know that that word will be “Ahead with Conga, whether you like it or not!” Yet even this servile law will not be observed. The native populations are not being consulted, as it would be an embarrassment for the government to say “yes” to the Conga project after the people have said “no”.

In recent years Cajamarca, with its fight against Conga, has been at the forefront of the Peruvian people’s social struggles. We are now seeing advances in the struggle by our sisters and brothers in Cañaris, an area where there is no official government authority but a community leadership. This community has carried out a referendum in which 95% of the populace gave a loud, clear “no” to the mine.

In this case the government cannot blame a political authority, is it is doing with Santos in Cajamarca, claiming that he “refuses to enter into dialogue.” The Cañaris community leadership has repeatedly declared that the government must consult with the popular assembly, which represents the people’s true voice. It has also expressed a readiness to dialogue around the people’s principal demand: No mine! Another difference is seen in the Cajamarca regional anti-mining authority calling a referendum some time ago, which inexplicably was not carried out.

Fortunately, the Cajamarca militants are on the move. They have held a referendum in the two provinces that stand to be most affected by the Conga project. As the guardians of the lagoon, they have recovered lands and exposed the “nationalist” government that uses the “Peruvian” police to keep the peasant collectives of the area from using the public roads that it illegally reserves for vehicles flying the blue and red flag of the foreign enterprise. They have given the lie to the government’s claims that work on the Conga project has been stopped. And they have removed Wilfredo Saavedra — who fought fiercely against calling the referendum — from the Unified Struggle Command.

A well-known advance in developing a strong social movement in defense of our people and our environment was the 17 February meeting in Pucará, Jaen that brought together communities from Piura, Lambayeque and Cajamarca.

We anticipate further progress in the social struggle. These should include steps to coördinate the various struggles, movement toward ever greater democratization of the movement, so that the final decisions are made by the community as a whole, not the leadership, and not getting lost in electoral campaigns.

 

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