Lucha Indígena

LLAPA RUNAQ HATARiYNiN

Declaración final del Primer Encuentro Continental Americano contra la Impunidad

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Del dolor al coraje, de la resistencia a la rebeldía: por una justicia para la liberación

Reunidos los días 20 y 21 de  junio de 2009 en el Caracol  IV “Torbellino de Nuestras  Palabras”, ubicado en la  zona zapatista Tzots Choj ,  Ejido Morelia, Chiapas, 380  representantes de  organizaciones, colectivos,  asociaciones, como también  a título individual, procedentes de Chile, Argentina,  Uruguay, Paraguay, Honduras, Bolivia, Perú,  Guatemala, Estados Unidos, Alaska, Haití,  República Dominicana, Cuba, Brasil y México,  además de observadores de 17 países de cuatro  continentes, celebramos el Primer Encuentro  Continental Americano contra la Impunidad.

Nos encontramos para contraponer a la impunidad  de los poderosos, la solidaridad de y con los  oprimidos, dando continuidad a la construcción de  un mundo donde quepan muchos mundos, con la  gran diversidad y multiplicidad que nos identifica y  enriquece, pudimos constatar que, a causa de la  impunidad del  pasado,  reaparecen en las “  democracias” de nuestro hemisferio viejas formas  del  terrorismo de Estado que abren camino a  nuevos regímenes de excepción violadores de los  más elementales Derechos Humanos.

A lo largo del encuentro vimos que la potencia  imperial,  Estados Unidos,  autora intelectual  y  muchas veces material de genocidio en nuestro  continente, lleva a cabo de facto, con la complicidad  de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos,  una reconfiguración del  mapa geopolítico de  América Latina y el Caribe en beneficio del complejo  energético militar  industrial,  con sus planes  Colombia y Mérida ,  sus megaproyectos de  infraestructura, sus golpes de Estado, sus políticas  de contrainsurgencia, sus acciones clandestinas, su  racismo ideológico, sus intentonas separatistas, sus  matanzas,  sus  leyes  antiterroristas,  sus  paramilitares y mercenarios, echando mano además  de la tortura, las ejecuciones extrajudiciales y la  desaparición forzada como prácticas sistemáticas,  buscando imponer las condiciones favorables para  continuar con el saqueo por tierra, mar y aire de  nuestros recursos naturales y nuestra biodiversidad  a la vez que se apropian de los saberes ancestrales  de nuestras culturas originarias y promueven el  vaciamiento forzoso de tierras en beneficio del gran  capital y sus nuevas empresas colonizadoras.

La impunidad es inherente al sistema capitalista y  se evidencia cuando la clase dominante ve peligrar  sus privilegios. En tales casos, para defender sus  intereses, los dueños del dinero utilizan a los tres  poderes del Estado. En primer lugar, a los órganos  coercitivos (fuerzas armadas y policiales), que son  puestos al  servicio de un Poder  Ejecutivo  privatizado, convirtiéndose de hecho en infractores  de la ley, abonando el sendero hacia regímenes  autoritarios y el terrorismo de Estado.

Luego, mediante reformas judiciales y leyes de  punto final, de obediencia debida o de caducidad de  la pretensión punitiva del  Estado,  o mediante  indultos y amnistías, los poderes Legislativo y  Ejecutivo liberan de responsabilidad penal a los  autores de delitos, en muchos casos haciendo  desaparecer  las evidencias o pruebas que  acreditaban los crímenes.  A su vez,  nuestras  sociedades sufren un Poder Judicial lento, corrupto,  costoso y parcial. Compuesto en su mayoría por  jueces vendidos o que forman parte de los grupos  gobernantes,  quienes,  con algunas honrosas  excepciones, son verdugos ante las víctimas y  sobrevivientes de la represión, pero bondadosos  con los criminales de Estado y los dueños del  dinero,  amparando  e  institucionalizando  la  impunidad del Estado y de los poderosos.

Así, por acción u omisión, el victimario es el Estado.  La impunidad evita que se conozca la verdad y que  se haga justicia. Se institucionaliza la injusticia. Por  eso, ante tal estado de cosas, reunidos aquí en  territorio zapatista e inspirados por su ejemplo,  acordamos que es necesario buscar  nuevos  parámetros para remplazar a la actual  justicia  clasista.

Por otro lado, hemos constatado que en el marco  plural  de países aquí  representados existen  diversas formas de resistencia y justicia autónoma,  lo cual indica que la creación y promoción de una  justicia paralela deberá basarse en la experiencia  de nuestros pueblos originarios, con su enfoque  reparador -más que vengativo- al servicio de la  comunidad y que en su autodefensa, los pueblos  tienen derecho a usar todas las formas de lucha.

Hemos  escuchando múltiples  denuncias  de  mujeres,  campesinos,  estudiantes,  trabajadores,  niños, comunidades indígenas, sobrevivientes de  masacres,  sobrevivientes  de las  dictaduras  militares, familiares de desaparecidos de ayer y de  hoy; analizamos que la impunidad atraviesa al  conjunto de la sociedad y va de la mano con la  corrupción,  contando  con  la  complicidad  legitimadora  de  los  medios  masivos  de  comunicación bajo control  monopólico que,  en  nombre de la “razón de Estado”,  mienten,  desinforman y llevan a cabo acciones de terrorismo  mediático contra países, organizaciones y personas  no afines a sus intereses.

En ese contexto, y ante la situación de militarización  y terror estatal renovados en varios países del  hemisferio occidental, los aquí convocados decimos  ¡ya basta de impunidad! y sostenemos que no se  puede silenciar la historia, porque la memoria del  horror de ayer está presente y la falta de justicia  hace que hoy reaparezca, bajo nuevas formas.

Debemos trabajar por el  esclarecimiento de la  verdad para que se haga justicia y oponernos a la  inercia del borrón y cuenta nueva, al “no te metas”  paralizador. Porque silenciarlo todo, o negarlo, hará  crecer  la impunidad,  generadora de mayor  corrupción y más represión.

En sentido contrario, debemos desarmar el discurso  del poder que justifica la barbarie y el odio al “otro”,  al  “diferente”.  Debemos decodificar  a una  demagogia totalitaria, que mediante una renovada  doctrina de seguridad nacional fabrica al nuevo  “enemigo interno”: el campesino indígena, el obrero,  el pobre, el migrante, el rebelde, la mujer que exige  sus derechos,  como una forma de crear  fragmentación social y erosionar la vida comunitaria  y la solidaridad entre los hombres y las mujeres de  Nuestra América en rebeldía.

Finalmente, en este hospitalario y fraterno Caracol  IV, expresamos nuestro compromiso de contribuir a  la construcción de una nueva justicia que, a la vez  que humanitaria e imparcial, sea instrumento de  liberación.

Por todo lo dicho y oído,   por todo lo hablado y sentido,  Exigimos:

  • YA BASTA de genocidios diseñados y  supervisados por el Pentágono y ejecutados  por los malos gobiernos de turno.
  • YA BASTA de persecución,  desaparición,  ejecución, encarcelamiento y torturas a las y  los luchadores sociales y populares.
  • YA BASTA de femenicidios y violencia contra  las mujeres
  • YA BASTA de hostigamiento a las comunidades  zapatistas y a los territorios de colonos y  campesinos autónomos.
  • YA BASTA de la utilización del narcotráfico  como disfraz de la contrainsurgencia.
  • YA BASTA de la naturalización de la impunidad  a través de reformas judiciales y leyes  “antiterroristas”.
  • Libertad de todas las personas en prisión por  motivos politicos.
  • Restitución  de  las  personas  menores  secuestradas y las nacidas en cautiverio.
  • Apertura inmediata de los archivos represivos  de todos y cada uno de los Estados de nuestra  América que permitan el esclarecimiento de la  verdad y el juicio y castigo a los culpables de  crímenes de Lesa Humanidad.
  • Juicio y castigo a los genocidas.
  • Aparición con vida de todas las personas  detenidas-desaparecidas en nuestros países.

Por todo lo pensado y por todo lo soñado,  Proponemos:

  • Fortalecer las redes de denuncia de violaciones  de derechos humanos y contribuir al diseño de  una justicia sin atropello a los mismos. Es  necesario responder  de forma inmediata y  solidaria ante cada hecho de represión por más  insignificante que parezca.
  • Romper con el  aislamiento de las personas  reprimidas, impulsar y apoyar la coordinación de  redes alternativas de comunicación, difusión y  resistencia hacia un accionar conjunto.
  • Hacer  nuestra  propia  investigación  y  procesamiento de quienes sean responsables de  violaciones a los Derechos Humanos dando a  conocer  a la sociedad y a las personas  sobrevivientes los resultados de las mismas, sin  dejar  de formular  querellas en instancias  nacionales e internacionales contra culpables y  cómplices de la represión al pueblo y de crímenes  de Lesa Humanidad.
  • Revalorizar y reivindicar el papel de nuestros  mártires y sobrevivientes a lo largo de mas de  500 años de lucha por una América Libre y  Nuestra y mantener siempre viva la memoria.
  • Impulsar la creación de un Archivo Continental  sobre Terrorismo de Estado y Crímenes de Lesa  Humanidad, al cual todos tengamos acceso por  Internet .
  • Abrir un espacio de propuestas para organizar el  Segundo Encuentro contra la Impunidad y por la  Justicia Autónoma, así como el Día Mundial de  Lucha contra la Impunidad, que permita una  jornada de denuncia en todo el mundo de las  múltiples formas de injusticia que impiden el  derecho de todos los pueblos a vivir en un mundo  con paz, libertad, democracia y justicia.

Desde Chiapas, corazón de la dignidad rebelde, vamos caminando sin demora,  todas y todos juntos y comprometidos, hacia la utopía.

“sean siempre capaces de sentir en lo más hondo   cualquier injusticia cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo.”
(Che)

21 de junio de 2009.

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